Un jardín al norte es la última novela del escritor Boris Izaguirre. Esta historia, narra la historia de Rosalind Fox y me permitió conocer más a uno de los personajes secundarios de El tiempo entre costuras de María Dueñas. Además, pude maravillarme con la prosa de Izaguirre. 

un jardín al norte boris hablanlasletras

La primera vez que escuché de este libro fue cuando se realizó la Feria del libro de Chacao del año pasado porque fue la presentación. A partir de ahí, estuve atenta a entrevistas y sabía que debía leer a Boris aunque por diversas razones no tenía esta historia en mis mano. Hasta que en Diciembre me hicieron el mejor regalo de la vida (¡gracias robotzito!).

Así fue como me permití conocer la verdad sobre Rosalind, su niñez y adultez porque tengo la sensación de que nunca fue adolescente. Más importante aún, resolví la duda de cómo había llegado a ser espía. 

Debido a que intento reseñar debo serles sincera: durante unas semanas me distancié de Un jardín al norte porque esperaba encontrar respuestas a interrogantes que me quedaron de El tiempo entre costuras y creía que me iba a reencontrar con Sira. Hasta que entendí que no iba a ser así…

Y descubrí una increíble historia dividida en tres partes que no da cavidad al aburrimiento. Los peligros a los que se enfrenta Rosalind, la dualidad de su amor por Beigbeder y unos personajes que rompen con las normas establecidas por la sociedad de la época.

Agradecí enormemente el carácter que Boris le atribuye a Rosalind porque es una mujer de armas tomar llena de sorpresas. Y me encantó la manera de tratar la homosexualidad de unos de los personajes ¡cada detalle bien cuidado! 

Por su parte, está lleno de frases que dependiendo la óptica desde la cual se mire pueden ser polémicas pero que le dan sustancia al libro. Por ejemplo:

 Los países que hablan de comida son aquellos que no tienen buenas lecturas que compartir.

Boris Izaguirre tiene un estilo bastante particular al momento de escribir, un sello. Sabía que estaba leyendo a este escritor pero a la vez cada personaje tiene voz propia.

Es decir, no estaba inmersa en sus letras porque se tratara de una personalidad que relaciono al Miss Venezuela sino porque estaba ante un prolijo escritor. Destaco esto, porque cada vez que intento ser embajadora de la Venezuela literaria de hoy y menciono a Izaguirre recibo respuestas de este tipo.

Si ha de ser posible quedé con ganas de conocer más a Rosalind Fox, supongo que es lo que pasa con todo lo que vale la pena. Y en cualquier momento leeré The grass and the asphalt porque este libro posee diversas referencias al mismo.

Finalmente… Y a sabiendas que Google tiene la respuesta pero prefiero guardar la siguiente pregunta para cuando en esta u otra vida pueda sostener una conversación con Izaguirre.

¿El truco del bicarbonato es cierto?

¡Nos leemos en la próxima entrada!

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